En lo profundo de los bosques de Papúa
Malasigi se encuentra entre las selvas tropicales de Papúa, lejos de las rutas más conocidas de Indonesia. Aldeas, senderos, cuevas, aguas termales naturales y zonas de observación de fauna están rodeados de una vegetación densa. Precisamente este aislamiento es parte de lo que hace especial a la región y ha contribuido a conservar una biodiversidad excepcional.
Las aves por las que se viaja a Papúa
En los bosques de Malasigi viven varias especies extraordinarias de aves del paraíso, entre ellas el ave del paraíso menor, el ave del paraíso magnífica, el ave del paraíso de doce alambres y el ave fusil magnífica. Cada una tiene un aspecto inconfundible, desde colores intensos y plumajes elaborados hasta las largas plumas filiformes del ave del paraíso de doce alambres. Verlas en libertad resulta aún más especial durante el cortejo, cuando los machos despliegan su plumaje y realizan complejos rituales.
Las personas que conocen el bosque
Malasigi no puede separarse de las personas que viven aquí. Los guías locales saben dónde buscar determinadas aves, reconocen sus llamadas y detectan movimientos en las copas que a un visitante podrían pasarle inadvertidos. El contacto con la comunidad Moi Kelim, las tradiciones del noken y las prácticas locales de pesca añade otra dimensión al viaje: el bosque no es solo un hábitat para la fauna, sino también un lugar habitado y conocido desde hace generaciones.
Las mañanas empiezan con la espera
Aquí, la observación de aves sigue el ritmo del bosque. Se sale temprano, cuando cambia la luz y las aves están más activas, y a partir de ahí todo depende de la paciencia, la atención y el conocimiento de los guías locales. A veces hay que pasar mucho tiempo escuchando y observando el dosel antes de que por fin aparezca el ave que se estaba buscando.
Cuando el bosque cambia al caer la noche
Las aves del paraíso son las grandes protagonistas del viaje, pero el bosque muestra otra vida después del atardecer. En las salidas nocturnas se pueden buscar cuscuses, petauros del azúcar, ranas y otros animales que rara vez se dejan ver durante el día. En pocas horas, la misma selva puede parecer un mundo completamente distinto.